miércoles, 25 de marzo de 2020

Podría vivir e incluso convivir sin la aparición de ciertos temas, sin el dedo acusador, sin la eterna comparación vejatoria. Qué mas tengo que vivir? Cuánto más debo aguantar que me reabran las heridas? Si el pasado no se cambia, joder, no se cambia. Conoces mis pecados, yo no voy a defenderlos ni voy a hablar como una persona nueva, no quiero tocar esos temas, no cuando me posicionas ex profeso en el lado contrario, en el que no puede defenderse, en el condenado, el reo que va a morir.
Casi veo tu sonrisa, has logrado llevarme a esa posición para divertirte un rato, como un gato con un ratón antes de devorarlo. No voy a poder defenderme -pecado- ni pasar a tu lado -no es creíble- y sólo me resta morir. Pero no me matas, si muero se acaba el juego.
"Estoy conociendo gente que..."
"Pero tú me caes muy bien"
Y el ratón servicial -egoísta, psicópata, poco empático- ayuda al gato en todo, se desvive para nada. Estúpido. Enamorado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hay un abismo más allá de mi guitarra y una parte de ti, sí, de ti, que siempre se escapa conmigo. Podemos irnos.