miércoles, 25 de marzo de 2020

A MI PADRE

Te descubro -redescubro- en mis manos, en un gesto volátil, genética contundente.
La naturaleza me dió fracciones certeras, tu pelo, el de la abuela -poco pero siempre el mismo- hoy son guedejas arbóreas, te reirías, o dirías "sale a su madre".
Te equivocas.
Yo salgo a lo contrario, a lo erróneo y equivocado. salgo a metralla y a luna pálida, a sed de orfandad y a silencio... pero no hablábamos de mi.
Tú, desconocido, casi una década después me doy cuenta de tu rapto, 
Y no importa, créeme, 
Te debo tantas lágrimas...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hay un abismo más allá de mi guitarra y una parte de ti, sí, de ti, que siempre se escapa conmigo. Podemos irnos.