El bebé nació muerto
Aún así ninguna de las dos se dio por enterada. Estaba sonrosado y tenia los parpados apaciblemente cerrados, parecía dormido. Lo acunábamos y besábamos, nos sonreíamos, "es nuestro bebe".
A veces solo lo mirábamos, lo dejábamos inerte en el suelo, sin pulso "esta muerto, deberíamos enterrarlo" pero ninguna lo hacía y no parecía muerto, era precioso, su piel se enfriaba pero lo arropábamos entre nuestros brazos, dándole calor. Entonces nos reíamos, nos regodeábamos de lo hermoso que era, ningún bebe era tan bonito como el nuestro, seria la envidia de quien lo viera, digno de admirar, y lo besábamos de nuevo.
A veces llorábamos.Lo abrazábamos con desesperación, "no respira", gritábamos, "se recuperara, verdad?", nuestra angustia era terrible. Luego nos calmábamos, ·veremos como reacciona en un tiempo" y lo volvíamos a tomar con cariño.
Otras veces era una de nosotras la que rechazaba el cadáver de los brazos de la otra, "no ves que está muerto?" y nacía entre nosotras el recelo y la confusión y nos echábamos la culpa mutuamente por haber parido un muerto, por no enterrarlo, por amarlo.
Un día dejaste de jugar con nuestro hijo.
Yo lo sostenía, pálido y frío como un pez, mi pececito. Lo besaba y te lo mostraba, introduciéndote en el juego de siempre, pero tu volvías el rostro con asco, "nunca estuvo vivo, es solo una ilusión". Yo te recriminé a gritos, como había hecho alguna vez cuando pretendías quitarme a mi nño, "entonces porque no lo entierras??"
Tú me ignorabas, no ibas a volver a abrazar a nuestro bebe muerto ni tenias aun el coraje de enterrarlo.
Entonces me di cuenta. Ibas a esperar a que se pudriera en mis brazos, a que solo fuera un amasijo de carne y huesos, a que no pudiera seguir arrullándolo y cantándole nanas...cuando ya no quedara nada que abrazar, nada que amar.
Entonces y solo entonces saldríamos al mundo a engendrar otros bebes.
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